e Camerata Romeu

Para minha surpresa, duas semanas antes de elas chegarem, recebi uma mensagem inbox da spalla da orquestra, a Anabel, me dizendo que vinha ao Brasil e que tinha gostado muito dos meus discos. Que queria encontrar para um café, trocar algumas informações sobre articulação, arcadas, perguntou se eu conhecia lugares para sair para dançar para recomendar para elas. Eu adoro sair para dançar. E assim nasceu, além da minha profunda admiração musical uma amizade e uma cumplicidade com as meninas, mas o sonho de fazer música junto ainda parecia muito distante de se realizar. Mal podia eu suspeitar que 3 meses depois eu estaria em Cuba, gravando um cd e vídeos com dez músicas minhas.O resto da história, deixo pra querida Zenaida Romeu, a maestrina e idealizadora daCamerata Romeu, pra contar. O texto dela vai aqui embaixo.
Espero que vocês tenham uma experiência escutando tão linda como a que eu tive e estou
tendo desde o começo desta história.
Um abraço,
Ricardo Herz

Zenaida Romeu

Estando en Teatro Alpha de Sao Paulo, en abril del 2018, en medio de las penumbras propias de ese ambiente, un muchacho se me acercó y se presentó. Me dijo que se llamaba Ricardo Herz, que era violinista y compositor. Había sabido de nosotras dos años antes en nuestra primera visita a Brasil y que estaba muy impresionado con nuestra orquesta, nuestra historia y muy especialmente con el trabajo que habíamos hecho con el Maestro Egberto Gismonti, tanto en los conciertos en vivo como con el disco Sertoes Veredas de la ECM. Comentó que su sueño dorado era que la Camerata Romeu tocara su música y se oyera por primera vez en la orquesta de cuerdas. Nos dio sus discos a mí y a las muchachas de la Camerata para evaluar esa posibilidad y quedamos en que estudiaríamos esa opción.

Escuché su música y me encantó, ejecutada por un cuarteto muy interesante con él como compositor y violinista. Música clara, energética, nueva, fresca, intensa rítmicamente, bien concebida, y con las complejidades y el sabor propio de la música brasileña.

Apenas dos meses después de habernos encontrado en Brasil, se presentó en la Basílica Menor de San Francisco de Asís que es nuestra sede hace 25 años. En ese tiempo se había mantenido en contacto con las muchachas de la orquesta que lo recibieron con mucha alegría y complicidad. Cuando nos vimos me pidió una fecha para ese año y me era imposible por los compromisos que ya tenía desde el año anterior. Había que esperar a diciembre o al año siguiente.

Durante su estancia en La Habana, el solista y compositor invitado que tenía la fecha de julio, cancela por una razón de causa mayor. Miré a Ricardo que estaba en la Basílica y le dije: “ Estás de suerte! Podemos hacer el concierto en julio”. Quedaba el tiempo justo para que el regresara a Brasil, cumpliera con sus compromisos de la semana siguiente y volviera a la Habana. Sólo dos semanas
después, estaba regresando para su concierto anhelado con la Camerata Romeu

El proceso de ensayo fue muy bueno, con una comunicación muy fluida y efectiva. Él tiene un dominio técnico del violín que entusiasmó y enamoró a toda la orquesta como el flautista de Hamelin. Trabajamos con su música, en que reveló un dominio de la orquestación logrando mucha efectividad,  equilibrio, autenticidad, y dominio de los ritmos y géneros brasileños de la que se nutre su música. Contrastes entre las piezas, algunas con una absoluta economía de medios y melodías hermosas y sentidas, contrastando con otras piezas plenas de vitalidad, de gran fuerza estructural y rítmica.

No sólo nos sorprendió el impacto de su música y la variedad de sus soluciones artísticas, sino que en su brillante y virtuosa ejecución como violinista incorporó a la técnica de la mano derecha del violín, sus propias experiencias de 20 años en la búsqueda de una manera de adecuarla a la sonoridad que
se escucha o en los instrumentos de percusión brasileños, reinterpretados con la inclusión de la armonía, o las sonoridades propias de las guitarras y otros instrumentos afines. Pero no solo esos instrumentos, además de esa aportación técnica a la técnica del violín, tradujo también lenguajes propios del acordeón en esta experiencia con la orquesta de cuerda.

Este disco es entonces producto de esa experiencia técnica, artística y cultural en sentido amplio, grabado en vivo en nuestra Basílica y que le acompaña un magnífico video que recogió un ambiente creativo intenso, jovial, novedoso, pleno de gran disfrute estético tanto para la Camerata Romeu como para la audiencia presente que tuvo la oportunidad de asistir y que tenemos la suerte de compartir con todos los que lo escucharán, gracias a esta grabación en vivo de la música magnifica, luminosa, y energética de Ricardo Herz.

Zenaida Romeu